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Desde principios de los 2000, la prevalencia de la tendinopatía ha estado aumentando en todo el mundo, resultando en déficits permanentes o a largo plazo tanto en individuos atléticos como en individuos no atléticos
El Tendón es una estructura corporal formada por un conjunto de fibras de tejido conjuntivo denso, blanco y fibroso, que une los músculos a los huesos o a alguna otra estructura. Su función es transmitir la fuerza que producen los músculos a los huesos.
El tendón es un tejido viscoelástico que es capaz de soportar fuerzas de tracción (o tensión) o de estiramiento. Al recibir estas fuerzas, este se elonga (extensibilidad), y luego es capaz de volver a su posición inicial (elasticidad). Gracias a la capacidad viscoelástica transmite la fuerza durante el movimiento a través de la energía acumulada en el propio tendón, y además sirve de amortiguador protegiendo así el músculo y el hueso de la lesión.
Según aumenta la fuerza de tracción, este tiene que aumentar su resistencia, y puede llegar un momento en que no la soporte y se rompa.
Por otra parte, es importante saber que tiene poca capacidad para soportar fuerzas de cizalla y fuerzas compresivas. Además es un tejido poco irrigado (le llega poca sangre) y esto dificulta su proceso de recuperación.
La tendinopatía se describe como una patología multifactorial, caracterizada por dolor, disminución de la función y reducción de la tolerancia al ejercicio. En las tendinopatías se han observado cambios en la estructura del tendón que afectan negativamente a la capacidad de carga y tolerancia del tendón.
Las tendinopatías por uso excesivo más comunes suelen ser los tendones del manguito de los rotadores (hombro), epicondilitis lateral y epitrocleitis medial (codo), el tendón rotuliano, los tendones de los glúteos y el tendón de aquiles. Las características del tejido y moleculares de la tendinopatía incluyen la desorganización de las fibras de colágeno, un aumento en la microvasculación e inervación de los nervios sensoriales, desregulación de la homeostasis (equilibrio) de la matriz extracelular, aumento de las células inmunitarias y mediadores inflamatorios, y aumento de la apoptosis (muerte autoprogramada) celular.
Como factores predisponentes a tendinopatía tendríamos :
La modificación de carga (nuevo uso, mal uso, sobreuso, no uso) suele ser la causa más habitual.
Tendinitis: poco frecuente en lesión por sobrecarga, se dan procesos inflamatorios en el espesor del tendón. Habituales en enfermedades sistémicas inflamatorias y en microrupturas tendinosas como proceso inicial de reparación.
Tendinosis: Degeneración tendinosa causada por la edad, envejecimiento del tejido conjuntivo, sobreuso y compromiso vascular.
Tendinopatía /Rotura parcial: Degeneración sintomática con alteración vascular. Si la lesión se da en la zona de inserción, donde el tendón se une al hueso se llamaría entesopatía.
Paratendinitis: Inflamación del paratendón, el tejido conjuntivo que rodea y protege el tendón.
A continuación se describen las distintas etapas de lesión del tendón:
Se cree que el paciente con tendinopatía puramente degenerativa no presenta clínica hasta que es sometido a una sobrecarga y precisa de atención médica, presentando un cuadro de reactividad en tendón degenerado (siendo sobrecarga de la parte funcional y sana del tendón degenerado)
Se han recomendado múltiples estrategias de rehabilitación en pacientes con tendinopatía. El objetivo de la terapia es reducir los síntomas, en particular, el dolor, promover la curación del tendón y mejorar la función del paciente.
Las prácticas terapéuticas se pueden dividir en:
Modalidades pasivas
Mientras que la mayoría de estos tratamientos muestran evidencia en reducir el dolor en corto y medio plazo, la efectividad a largo plazo ha sido cuestionada. De hecho, se aprecia un efecto mínimo en la capacidad de tolerar cargas.
Modalidades activas
Es importante acudir a un profesional fisioterapeuta para que haga una correcta valoración de los factores biomecánicos que podrían influir y plantear correctamente un tratamiento.
Los tratamientos con programas con trabajo de cargas son los que presentan un resultado más óptimo: tienen ventajas beneficiosas para el tendón, para el músculo y para el control motor, lo que lleva a la mejora en la funcionalidad.